Solo 24 Horas del 00 al 20 de nuevo on line

Con el cierre del portal de podcasting donde estaba alojado Solo 24 Horas, el EMN, desaparecieron temporalmente todos nuestros audios antiguos.

No vamos a poder colgarlos todos de otra vez, ya que actualmente no estamos cubiertos por las licencias de ASCAB y BMI, que nos permitían hacer podcasts con música comercial.

No obstante, los 20 primeros episodios (21 si contamos el 00) solo contiene música libre, así que los hemos subido de nuevo, ahora a Archive.org y ya vuelven a estar disponibles.

Podéis visitar la entrada correspondiente a cada podcast en este mismo sitio o descargar los audios directamente a través de los siguientes enlaces:

Aparte de estos 21 podcasts, tenemos algunos números sueltos (y todos a partir del 100) donde vamos a poder quitar la música comercial y restaurar el contenido. Cuando esté hecho, los subiremos a Archive y pondremos los nuevos enlaces en su sitio.

¡Gracias por estar todo este tiempo con nosotros!

2 pensamientos en “Solo 24 Horas del 00 al 20 de nuevo on line

  1. Hola. Al fin terminé de escuchar los 20 podcast y, así como el tiempo para escucharlos es libre, también lo es para los comentarios, así que, tarde pero seguro.

    Para empezar, me gustaron mucho. No había tenido la oportunidad de oírlos antes, porque empecé cuando Solo 24 horas iba bastante avanzado, y me alegro que los hayas colgado, porque aunque ahora veo que si uno los busca en el blog están en línea, nunca había intentado encontrarlos.

    Escuchando lo que contás de tu vida, me quedan cada vez menos dudas que nos parecemos mucho, que a pesar de vivir en países distantes y un poco distintos hay cosas y gustos que compartimos como si hubiéramos estado más cerca.

    Como esto es un comentario público no entraré en detalles personales que, posiblemente a tus lectores no les interese, pero sí puedo referirme a dudas que planteaste en algunos de los programas, costumbres del tipo social y de cómo las vivimos en cada uno de nuestros países.

    Por ejemplo el tema de la navidad, que tiene, por razones geográficas y culturales, ciertas diferencias. Aquí también producimos y consumimos turrones (conocemos los españoles, que son muy ricos y famosos pero caros), aunque lo llamativo es que no deberíamos consumirlos, porque en esas fechas estamos en verano y suele hacer mucho calor.

    Comer esas confituras, típicas de inviernos muy fríos, con tantas calorías, no parece tener lógica en verano, pero es una tradición de nuestras mesas para después de la cena. Supongo que la tradición se origina en la gran inmigración europea que sufrió nuestro país y hoy, a ninguno se nos ocurriría cambiarla, ni siquiera a los nutricionistas (hasta ellos seguramente prefieren hacerse los giles y no decir nada). Tampoco nos vestimos demasiado, ni hay fiestas de disfraces, ni cenas tempranas, ni encierro (si no llueve).

    Nos perdemos el romanticismo de la navidad blanca, pero a cambio tenemos la libertad de disfrutar nuestras típicas parrilladas, o comidas frías, ver la pirotecnia en el cielo a las 0 horas, meterse en las piscinas (quien la tiene), y quedarnos reunidos charlando hasta muy entrada la madrugada, para luego dormir un poco y otra vez levantarnos a comer como si fuera la última vez, de lo que haya sobrado de la cena más lo que siempre trae algún visitante sorpresivo.

    Es mucho más libre el festejo, y como mucha gente comienza las vacaciones el primero de enero están más relajados aún.

    En Argentina, y Uruguay, es una tradición muy arraigada pasar las fiestas en familia, y eso se conserva aún hoy. Las nuevas generaciones parecería que tienen la tendencia a revertirlo, pero todavía no es momento para confirmar si ocurrirá y pasará como en otros países, en que la gente se junta en las calles sin conocerse unos a otros. Aquí, después de haber cenado y festejado con nuestros familiares, amigos que no tienen donde ir y demás invitados, se sale a la calle, pero en general uno se encuentra con los vecinos más cercanos y al rato vuelve a su casa a seguir en familia.

    Las grandes ciudades, como Buenos Aires, a diferencia de otras capitales en otros países, suelen quedar bastante desiertas durante la noche buena o el año nuevo, porque el encuentro es muy familiar, tenemos una fuerte necesidad de estar juntos, a pesar de que también, como bien decís, nunca falta un pariente que se acuerda de algún conflicto y se arma alguna que otra podrida, típica, pero que se atenúa comiendo, como resolvemos nosotros nuestros problemas.

    No tuve la suerte de festejar una navidad blanca, cosa que me encantaría, pero pasar las fiestas en verano es una experiencia muy gratificante que difícilmente desearía perderme, y estoy seguro que la mayoría de uruguayos y argentinos debe sentir lo mismo. No sé como son los festejos en otros países de América latina, porque cada uno tiene costumbres muy relacionadas con el origen de su población, pero supongo que algunas cosas en común debemos tener, sobre todo lo relacionado con la influencia que la Iglesia católica tuvo en nuestro continente, y que en época de fin de año nos unifica.

    Con respecto a los encuentros con amigos, compañeros de trabajo, colegas y demás, éstos se van concertando conforme avanza diciembre. A medida que se acerca fin de año, cada noche suele haber una cena en lugares públicos, una vez toca con unos, otra con otros, siempre hay alguien que invita y suelen hacerse reuniones muy concurridas, a veces patrocinadas por las mismas empresas, y finalmente, para cuando llega el 24 de diciembre uno ya se saludó y festejó con todo el mundo y puede dedicar las fiestas propiamente dichas a la familia y amigos más íntimos. De ahí que muchas veces, si hay posibilidades de lugar, suelen ser varias las familias que comparten los festejos. Realmente es algo muy lindo y la libertad de acción que te da el verano ayuda muchísimo a que uno la pase bien y en armonía.

    Con respecto al podcast 001, a mí también me gustan los caballos, y me encantó todo lo que contaste. Vivo en una ciudad fundada por ingleses, que como sabés, aman a los caballos y saben mucho de ellos. Los argentinos también amamos los caballos, nuestro país se hizo a caballo, y por eso aquí hay muy buenos ejemplares, de los mejores del mundo.

    Los militares y los ricos tienen caballos de excelencia, y son ellos los que, desarrollaron el polo, convirtiendo a nuestro país en primera potencia mundial en ese deporte. Los mejores equipos de polo del mundo están aquí y esta ciudad en donde vivo, Hurlingham, alberga el abierto de polo más antiguo del planeta. Pero no deja de ser algo elitista, muy diferente al fútbol que es el deporte más popular.

    Suelo ir a pasear en bicicleta y caminar por los alrededores del club donde se juega dicho abierto, que tienen también un enorme y hermoso campo de golf, y muchas veces me quedo mirando los caballos, porque llevo ese gusto en la sangre, heredado de mi viejo, que sentía pasión por ellos. Pero yo no sé nada de caballos, él sí era un experto.

    También hay aquí otro exclusivo club, en el que se corren carreras de caballos, muy pintorescas, porque el Jockey no va montado sobre ellos sino sentado en un carro chico, para una persona, con dos ruedas. Es un espectáculo muy lindo que se hace todos los domingos.

    Me gustó tu cuento. No lo volviste a hacer entre los primeros 20 podcast pero no sé si es porque nadie te dijo nada o porque te criticaron feo. Deberías reincidir.

    El primer podcast me conmovió, pero no fue el único. Tenemos muchas cosas en común, además del gusto por los caballos y otros animales. También coincidimos en el gusto por la bici, el blues, las montañas, las casas abandonadas, los conventos. Joder! Faltaría que te vengas unos días por aquí, la pasarías muy bien, como en casa y después de comerte uno de nuestros asados ya empezarías a perder las ganas de volver a Barcelona.

    Pero claro, hay que ser realista, esto ES el paraíso, pero también tiene políticos, y muy malos, y nuestra historia está plagada de desgracias provocadas por ellos y sus maldades.

    También tuvimos mejor educación antes que ahora. Escuchando lo que contás sobre la educación en España durante el franquismo, que te da la impresión que era mejor, pienso que aquí pasó algo parecido. Llamativamente parecería como que durante nuestras dictaduras se educaba mejor (sin hilar demasiado fino claro), y eso me lleva a pensar que quizás podría ser muy cierto eso de que a los políticos les conviene tener gente poco educada para mantenerse más tiempo en el poder. Pero me pregunto porqué los militares no pensaban así.

    Por lo que entendí de lo que contás, tanto allá como aquí se siguió educando a la gente (por supuesto que con las limitaciones y condiciones represivas que ellos consideraban), cuando podría haberles convenido no hacerlo, para tener cautivos ignorantes que nunca se les opusieran. Sin embargo hacían lo contrario. ¿No es raro?

    Que se yo, tal vez es una contradicción más de las mentes tan mediocres que tienen los militares, muy similar a las mentes de los de la iglesia, siempre tan unida ideológicamente a las dictaduras de derecha. Ellos también le dan mucha importancia a la educación, aunque no a la verdad dentro de la educación.

    Yo también fui a colegios privados y públicos. En los dos privados estábamos muy influenciados por la iglesia, porque eran escuelas católicas y eso me hace pensar en lo que decías de tus profesores, que parecían ¨acabados¨ sin verdadera vocación por la enseñanza. Tal vez les pasaba como a los nuestros: la maquinaria de la iglesia es, o era en aquellos tiempos, tan poderosa que inevitablemente no podían educarnos con la verdad. No sé. Yo también agradezco que me hayan enseñado muchas cosas, pero les cuestiono con todo el derecho del mundo su hipócrita mensaje moralizante.

    La secundaria la hice en una escuela del estado, cosa que también agradezco muchísimo, porque ahí se sentía un poco más esa libertad a que te referías. Te cargaban la responsabilidad, y si no querías estudiar era tu problema, entonces, te obligaban a decidir y hacerte responsable.

    Pero me tocó una época difícil: hice dicha secundaria durante el peor período de la dictadura, y aunque fui de los que tuvo la suerte de no tener problemas graves con esos tipos, no fui inmune a la influencia que todo ese ambiente denso y represivo imponía sobre nosotros.

    Y bueno, finalmente uno crece con una mezcla de todo, las influencias nefastas de la iglesia católica, las limitaciones que imponen las tiranías, las maldades de los falsos demócratas, los conflictos propios de la adolescencia y, así queda, algo pesimista y decepcionado de la humanidad, pero educado por lo menos, que es algo por lo que hay que agradecer, a pesar de todo.

    También es interesante lo que decías aquellos días sobre los podcast, la participación del oyente, etc. Hoy, viendo desde otra perspectiva aquél comienzo del medio podemos ir sacando algunas conclusiones. En cierto modo sí fue una moda. Muchos de aquellos podcasters abandonaron, y al mismo tiempo las ofertas de programas se multiplicaron. La evolución y masificación de internet ayudó, aunque a mí me parece que la mayoría de los internautas sigue sin saber lo que es un podcast.

    No sé por qué no se logró popularizar el nuevo medio, hacerlo más masivo. Tal vez sea la asignatura pendiente.

    Pero Solo 24 horas sobrevivió; y tuvo cambios. Evidentemente aquellos primeros 20 eran más personales, y gustaban bastante por lo que escucho. Yo también hubiera quedado enganchado de haberlos conocido entonces.

    No sé si al ir tratando temas más sociales y menos personales habrá sumado o restado gente al podcast, pero es emocionante escucharlos a ambos contando cosas con las que inevitablemente el oyente se identifica, y el aporte de Nena le dio mucha más calidez aún a éste. Sus testimonios eran muy valientes y sinceros y eso es de agradecer.

    Ojalá pronto vuelvas con tus cinco minutos Nena. Me suscribí el invierno pasado a tu podcast, justo cuando dejaste de publicar y… sigo esperando esos chistes, y por qué no nuevas confesiones.

    Bueno, gracias a ambos por esta republicación. No sé como voy a hacer pero ya me imagino escuchando el resto, desde el 21 hasta donde yo empecé. Seguro que allí hay un montón de cosas interesantes que me estoy perdiendo. Trataré de evitarlo.

    Saludos, y gracias nuevamente.

  2. Hola, Jorge.

    ¿Qué puedo responder a tu extenso comentario?… Pues antes que nada, darte las gracias. De mi parte y de Nena también.

    Me alegra que te hayan gustado este viejos episodios de Solo 24 Horas. No sé si son imaginaciones mías, pero creo que ahora no sería posible volver a hacerlos iguales.

    Tengo la sensación de que el podcasting está en un nivel más… ‘profesional’, con podcast muy alejados de la línea sencilla e intimista que llevábamos en ese momento.

    Cada uno hace (todavía) lo que quiere en el mundo del podcasting, pero no nos veo mucho en esa línea… aunque, quién sabe. Ahora estamos como de parón, veremos qué hacemos cuando / si volvemos. Nena siempre dijo que a nuestros oyentes les gusta el modelo ‘íntimo y personal’ que llevabamos en esa época…

    La hípica y la bicicleta las dejé… la primera por falta de dinero, la segunda por falta de fuerzas… hacer mountain-bike es un poco duro a los 50 si uno no se entrena con frecuencia. En cuento a ir por la ciudad, la nuestra es lo bastante pequeña para ir bien caminando y la bici no es necesaria.
    Los caballos me siguen gustando, tal vez algún día vuelva a montar. No me sorprendería…

    Esa ciudad donde vives debe ser hermosa, tanto en bici como a caballo. Ojalá te puedas quedar ahí en tu casa y algún día tengamos la oportunidad de visitarte. Como sabes, Argentina es una país que admiro por muchas razones.

    Lo de la educación es dificil de decir. No hay duda que en las dictaduras las educación es más represiva y en muchos aspectos limitada. Pero en mi caso tuve maestros que amaban verdaderamente su profesión y sabían transmitir a los alumnos esa necesidad de saber tan estimulante. Eso es lo que ahora se echa en falta. En este momento, parece que solo importan las calificaciones y los títulos académicos.

    En la actualidad los dos principales defectos de nuestra sociedad son la mercantilización de la educación y el consumismo.

    También es muy grave y muy lamentable, la forma en que se trata a los viejos. Como sabes, nos quieren hacer creer que a partir de una determinada edad la gente se vuelva inútil para casi todo. No es cierto, pero es una tendencia que ha progresado mucho en las últimas décadas y que habría que revertir.

    La política, de la que también hablas, ha perdido el rumbo. Se mezcla con la economía… y aunque tiene que ver, son dos cosas muy diferentes.
    El político debe ser un hombre que luche por unos ideales, sobre todo sociales. Como no lo hacen, la confianza de la gente en la clase política está a niveles bajísimos y el distanciamiento entre unos y otros es cada vez mayor.
    En España tenemos un verdadero abismo entre políticos y gente de la calle. Y es una pena, porque cuando murió Franco (en 1975) y en los años posteriores, se vivieron tiempos de mucha sintonía.

    En fin, siempre es un placer tenerte por aquí. Te mando un abrazo muy fuerte.

    ¡Hasta pronto!

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